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domingo, 11 de diciembre de 2011

Fahrkartenautomat - Mi archienemigo


Ese afán por la perfección alemana, tiene su lado oscuro. Este es uno de ellos. Lo que véis en la foto es una máquina expendedora de billetes para los transportes ferroviarios en Alemana (ésta en concreto es del consorcio de transportes de la zona de Frankfurt (a. M.). Dada la complejidad de los sistemas tarifarios en Alemania, para un español que conocemos 3-4 tipos distintos de tarifas (ida, ida y vuelta, abono 10, abono, en algunas ciudades también por días o abonos mensuales), adquirir un billete para el transporte público puede convertirse en una odisea, con lo que muchos paisanos deciden colarse, cosa que desaconsejo. Esta práctica se suele deber a varios factores:

a) El precio: Viajar en alemania, como en muchos países de Europa, más caro que en España (el transporte público puede alcanzar el doble. No obstante existen muchos descuentos para estudiantes, familias, pensionistas etc). En este punto, también deciros que en España nos suben este capítulo año a año de forma brutal, con lo que la diferencia se está reduciendo sustancialmente.

b) Falta de tornos o vigilancia para entrar. En Alemania son innecesarios, algo que para nosotros los españoles es como el paraíso para no pagar. Muchos conocidos me comentan que para qué pagar si nadie te controla la entrada ni la salida. Rogaría que nadie haga esto, por dos razones: una, quedamos fatal (como antisociales y ladrones) ante el civismo que en Alemania suele presuponerse y dos, en caso de hacerlo serás un Schwarzfahrer (lit. viajero en negro) te pueden pillar en un Fahrkartenkontrolle (control de billetes): Vas sentado y de repente entran unos señores diciendo en alto: "Fahrkartenkontrolle!" y tienes que enseñar el billete. La excusa de ser turista o no saber alemán no os librará de la multa (ni de pagarla) de mínimo unos 40€ y si tenéis mala suerte os podrán denunciar e incluso tener que ir a juicio. Sí, es cierto que a muchos no les han pillado, pero para qué ahorrarse 2 ó 3€? Creo que no merece la pena.

c) Falta de taquillas: En muchas estaciones no existen taquillas como en sistemas similares en España (aunque aquí también es cada vez más común dejar las estaciones a solas con unas máquinas expendedoras).

d) Las máquinas expendedoras (motivo de este post):

Yo cada vez que voy a Alemania me cuesta Dios y ayuda comprar un billete. Una vez tuve que pedir ayuda a un paseante (!) y eso que sí sé hablar alemán.

Menos mal que esta tipología de máquinas está siendo progresivamente sustituida por unas más modernas aunque como se explica en este blog algunas siguen el enrevesado sistema anterior (podéis ver el proceso en este blog en inglés):


Imagináos habiendo llegado a Alemania tras un largo viaje, bajas al andén del ferrocarril del aeropuerto y te encuentras con la máquina de la imagen de arriba. Las máquinas requieren saberse el destino (cada destino tiene un código de 4-5 cifras, edad -niño, adulto, pensionista-, o preisklasse (tarifa aplicable: simple, grupos, con equipaje/bicicletas/animales de compañía, etc.), así como a veces al más extraño aún sobre todo para extranjeros, opciones como DB-Tarif o Verbundtarif, después de pelearse con la máquina hasta este punto (sobre todo en modelos antiguos que sólo están en alemán), la frustración empieza a crecer, te quedas en la estación viendo los trenes pasar con cara de póker pensando "y ahora qué demonios es DB-Tarif o Verbundtarif? Si yo sólo quiero ir al centro..."


En fin, demasiadas opciones, menus poco accesibles y procesos muy largos para comprar un sencillo billete de tren/metro, y no solo para los extranjeros es complicado. Menos mal que las autoridades están corrigiendo esto y se está haciendo un poco más fácil. En todo caso si os encontráis con una de éstas, si no estáis familiarizados con ellas y no hay caja manual, y no queréis perder media hora intentando averiguar cómo funciona, recomiendo ir a cualquier viandante (la mayoría de la gente suele ser amable y servicial, siempre que seáis también amables) y pedid ayuda: Könnten Sie mir bitte helfen! -podría ayudarme, por favor?-. A pesar de todo esto quiero recalcar que el sistema de transporte público por ferrocarril suele ser muy fiable y puntual, tanto en el medio urbano (metro, tranvía) como interurbano (cercanías, regionales y larga distancia).


Aquí teneís  un modelo más moderno, con pantalla táctil y también (por fin) selección de idioma. Ahora también acepta billetes y tarjetas. Parece que este problema fuente de frustración para locales y foráneos está cada día más cerca de solucionarse.

Gute Fahrt! -Buen viaje-

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